Guardianes de la Galaxia, Vol. 3 | Reseña

He de confesar no haber estado muy emocionado por el estreno de Guardianes de la Galaxia, Vol. 3. Si bien disfruté como niño del Especial Navideño estrenado en Disney+ el año pasado, así como de sus interacciones con los Avengers en Infinity War y Endgame, aún tenía el amargo recuerdo de lo decepcionado que estuve con el Vol. 2. Afortunadamente, este es uno de esos geniales casos en que mi percepción previa de la película es equivocada y nos encontramos con una de las películas más interesantes, emotivas y divertidas de Marvel. Sí, desde Endgame.

A partir de aquí, ¡spoilers!

But I’m a Creep, I’m a Weirdo…

James Gunn es un melómano con particular acierto para generar atmósferas, y nos introduce en esta nueva aventura de una forma pesimista y melancólica. Ya con solo escuchar el acústico de Creep intuimos que ésta, mas que una película explosiva (que lo es), será una dominada por las emociones de los dos personajes que funcionan como hilo conductor de la trama principal: Peter Quill y Rocket. Aún después de varias películas, seguimos cargando con las consecuencias del Blip y nuestros personajes reconstruyen su particular modo de vida en Nowhere acompañados de los nuevos integrantes de los Guardianes: la perra Cosmo y Kralig, quien sigue aprendiendo a controlar la flecha de Yondu.

Tras esta breve introducción desoladora, entramos directamente en la acción con un Adam Warlock, recién nacido y con ínfulas de grandeza, enviado para cobrar venganza contra aquellos que ofendieron a Los Soberanos en el anterior volumen, hiriendo en esta secuencia gravemente a varios miembros del equipo, para así llevarnos a una carrera contra el tiempo donde los Guardianes deben de encontrar al Alto Evolucionador (un genial y explosivo villano interpretado por Chukwudi Iwuji), el creador de Rocket, para así poder salvar la vida de este.

Con esta breve premisa, James Gunn logra desplegar varias tramas paralelas donde veremos el status y crecimiento de los personajes, y aunque en ocasiones uno pueda pensar en un exceso de tramas e historias por contar, el director y guionista logra darle a cada uno su momento de gloria, de redención. 

La emoción por delante de todo

Anunciada como la gran conclusión del equipo actual de los Guardianes de la Galaxia, estamos ante una película que abandona por completo el cúmulo de referencias, cameos de futuros personajes y pistas aquí y allá del multiverso para ser así una película del MCU que se preocupa solo por ser una película y no un engrane más de esta enorme saga. Y encima uno que donde prima la emotividad por sobre la acción.

Debo admitirlo. Guardianes de la Galaxia, Vol. 3 es una increíble montaña rusa donde lo pasas genial. Ríes, lloras, te emocionas, sufres, diviertes con cada miembro del equipo galáctico. Lleno de flashbacks protagonizados por Rocket, somos testigos de una triste visión al maltrato animal con fines de experimentación científica. Rocket, Lyle, Dientes y Piso se roban cada momento en pantalla conforme nos van contando su historia, sus sueños. Conocemos de primera mano el dolor de Rocket tras la experimentación llevada a cabo en él, y podemos armar un paralelismo con el dolor de Quill tras perder a su Gamora en Infinity War. Ambos lidian con el peso de la perdida de distinta forma, y es a través del proceso de la muerte en que el mapache aprende su lugar en el universo.

Llena de secundarios aportando carisma y momentos divertidos (como las graciosas disputas entre una adorable Cosmo y Kraglin) vivimos esta última aventura de los Guardianes teniendo a cada uno lidiando con sus conflictos. Mantis, buscando dejar de estar al servicio de otros; Nébula, dejando atrás su tormentoso pasado para ser la líder con pocas oportunidades para serlo; Drax, aceptando ser ese alguien inocente y fraternal y no el destructor esperado. Y Peter, lidiando con un duelo amoroso no resuelto y sus problemas de abandono evidentes con el retorno de una Gamora que no lo conoce, quien trata de dejar a Thanos en el olvido y dejándose llevar por un futuro indeterminado. Efectivamente, hay que darle la razón a Martín Scorcese.

Y aunque todo esté primado por el dolor, James Gunn no deja atrás la acción y nos deja vistosas secuencias de pelea, aderezadas con momentos graciosos y un muy buen uso de efectos digitales y movimientos de cámara imaginativos que en verdad hacían falta ante tanto CGI mediocre de sus últimas producciones. Y lo increíble es que todos estos momentos de acción, mas que ser usados solo porque sí, ayudan a que todos los personajes sigan creciendo en este desarrollo final, pues después de una intensa batalla contra uno de los villanos más convincentes del MCU, Rocket logra una hermosa resolución con su pasado, enfrentándose al Alto Revolucionador, detonando con ello las resoluciones de cada personaje que mencioné líneas atrás.

The dog’s days are over!

Ya comenté cómo el repertorio musical ayuda muchísimo a crear esa atmósfera especial en cada momento de la película. Pero es que el final está tan bien trabajado al lograr conmovernos y explotar de felicidad agridulce con el destino elegido de Peter, Rocket, Drax, Mantis, Nébula y Gamora al ritmo de The dog’s days are over, de la siempre genial Florence + The Machine. 

James Gunn nos llevó de la mano durante tres películas y conocer así a un grupo de inadaptados desconocidos para quienes no solemos frecuentar la lectura de cómics, a tener a media sala llorando con este viaje donde podemos ver reflejadas situaciones tan personales como el duelo, el miedo a no encontrar nuestro lugar en el mundo, la incertidumbre de un futuro incierto. Reímos con ellos, sufrimos con ellos y nos unimos a ellos en un frenesí rítmico donde nos hermanamos con todos quienes nos rodean y buscamos lo mejor para nosotros llevando en nuestro corazón a quienes nos acompañaron en el camino.

Y creo que es el mejor mensaje que tomo de Guardianes de la Galaxia, Vol. 3: no importa qué tan roto estés por dentro, siempre se puede seguir adelante.

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2 Comentarios

  1. Danyela

    También me pareció genial que la peli dejara atrás los engranes del MCU y decidiera ser una película 🙂 Me gusto mucho

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  2. DINA

    A mi me gustaron las 3 películas, pero sin duda esta última fue la mejor, amé la música y mi corazón se apachurró con la historia de Rocket

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