Esta entrada fue publicada originalmente en The Void Stile el 19 de junio de 2018
El Universo Mágico de J. K. Rowling se expande constantemente (ahora todos a agradecerle a la todopoderosa Warner y a los millones que gana gracias a esto). Dentro de nada tendremos la segunda parte de Fantastic Beast, con Hogwarts Mystery hemos tenido nuestro primer videojuego para sentirnos parte de este mundo (aunque nos coma energía estúpidamente), se vienen más parques temáticos y pues también tenemos esa horrenda obra fanfic de Harry Potter y el Legado Maldito (bueno, al menos el guión es horrendo, que los Tony dijeron otra cosa).
Gracias a esto cada día conocemos más del mundo mágico ideado por la autora, pero aún hay muchos curiosidades por ser satisfechas. Y habiendo muchos fanfics al respecto, siempre es interesante (y morboso) preguntarse dónde tenían su intimidad los alumnos del colegio. Que sí, todo nos lo pintan muy inocente en los libros, pero la pregunta queda en el aire y uno tiene curiosidad sobre qué lugares llamaban la atención a los alumnos para pasar el rato lejos de la mirada de los profesores, fantasmas y demás criaturas fantásticas.
Y si pasa en la vida real por qué no debería pasar en Hogwarts, aquí les va una recopilación de lugares donde los estudiantes de Hogwarts intimaban a escondidas.
Sala de Menesteres
Se llama Sala de Menesteres por una sencilla razón, por lo cual es definitivamente el lugar idóneo para cumplir todo tipo de fantasías y satisfacer las necesidades sexuales no resueltas del grueso del alumnado por encima de los 15 años (¿o menos? Como diría mi Lady Coral Blanco, no me interesa y adiós, soy una persona normal). Todo lo que desees o necesites te será provisto por la habitación que viene y va, así que deja volar tu traviesa imaginación y el resto será un acto de magia. Además, la Sala de Menesteres es el único lugar casi totalmente inexpugnable del castillo por lo cuál nadie te descubrirá (a menos que ese alguien sepa con exactitud qué estás haciendo).

Bosque Prohibido
Dejando de lado que puedas encontrarte con alguna de las manadas de centauros, acromántulas, unicornios, kelpies y otros seres que habitan en el siniestro Bosque Prohibido, es una opción perfecta para tener un nidito de amor y estar en contacto con la naturaleza y tener un subidón de adrenalina acompañado de la fresca brisa del bosque.

La Cámara Secreta
Considerando que su ubicación se volvió un secreto a voces tras su localización durante el segundo ciclo escolar de Harry, es bastante válido que algún par de pubertos calenturientos se haya dado a la tarea de buscar un traductor inglés-pársel para pedirle a esa cueva que se abriera. Y estoy seguro de que tener sexo al lado del putrefacto cadáver de un basilisco es una experiencia sensorial bastante peculiar… siempre y cuando lleves una sábana.

En los vestuarios del campo de Quidditch
Adolescentes sudados, calientes y húmedos tras un arduo entrenamiento, unas duchas esperando a que las cosas se den… Vamos, no me negaran que durante sexto año Harry y Ginny (y muchos otros adolescentes) no intentaron jugar a recoger el jabón mientras tomaban una ducha.

En las gradas del campo de Quidditch
Y si las duchas estaban ocupadas, recordemos que mientras no hubiera partidos o entrenamientos las gradas del campo siempre estaban vacías. ¿Qué mejor lugar para tener un encuentro casual con vista a las suaves colinas del castillo?

El baño de los prefectos
Una bañera que parecía piscina; cientos de jabones, aromatizantes, aceites, espumas y fuentes de agua. Si dejamos de lado el vouyerismo de Myrtle la Llorona, los baños de prefectos son una opción válida para tener una buena sesión de sexo romántico ajeno a las miradas de los demás estudiantes.

En los baños de Myrtle La Llorona
Y hablando de Myrtle, que mejor lugar que usar su escondite para restregar en la cara de la fantasma los placeres terrenales que se le han negado.

En el laberíntico pasillo que da a la Sala Común de Slytherin
Sabemos que intimar en la Sala Común de cualquier casa no es asunto fácil. Demasiada gente a toda hora del día y la posibilidad de ser descubiertos en la sala no es algo demasiado tentador, sin embargo, para acceder a la sala principal de Slytherin, hay que pasar primero por un largo laberinto (porque serpientes), lugar perfecto no tanto para tener sexo pero si tener una buena sesión de toqueteos mutuos y besos apasionados.

La Sección Prohibida de la Biblioteca
Siempre está el peligro constante de que la Señora Pince te atrape (o que algún libro te delate), aún así ésta área es una de las menos concurridas por el grueso de los estudiantes del colegio, por lo que tener una pequeña travesura es más factible aquí que en el pasillo donde encuentras los libros de Encantamientos y Pociones.

En los Pasadizos Secretos
Hogwarts está lleno de pasadizos secretos que no solo te llevan a la Casa de los Gritos o al sótano de Honeydukes, sino también al punto lúgubre del placer carnal que solo los estudiantes más aventureros se atreven a sentir.

Las aulas en desuso
El plan curricular de Hogwarts es algo pequeño para el enorme castillo. Sabemos del alto porcentaje de aulas, salones y lugares que están completamente deshabitados y clausurados (como el pasillo del lado derecho del Tercer Piso o alguna de las mazmorras), pero no hay nada que pueda con un par de adolescentes y su firme deseo de consumar la relación. Un par de cojines, algo de cerveza de mantequilla (de contrabando, por supuesto) y la velada romántica está asegurada (siempre y cuando no te capte infraganti Filch o la Sra. Norris).

En el Expreso de Hogwarts
Por último pero no menos importante, el último lugar que se me puede ocurrir para las travesuras es el Expreso de Hogwarts. Sí, por lo regular solo es usado para llevar a los alumnos de ida a vuelta a Kings Cross, sin embargo, si eres lo suficientemente bueno en los hechizos repelentes, silenciadores, confundidores, patronus, aromatizantes, lubricantes… y la lista sigue y sigue. Quizá sea una de las opciones más complicadas, pero después de un verano sin ver a tu pareja (teóricamente), bien vale el riesgo.

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